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¿Vale la pena salir de la zona de confort?

Si le preguntan a cualquier persona qué quiere de la vida, probablemente se quede pensando unos segundos y luego empiece a enumerar una lista de cosas, materiales y/o espirituales. Sin embargo, lo que está queriendo decir, es siempre más o menos lo mismo: ser feliz. La pregunta real es entonces otra: ¿cómo conseguirlo?

La felicidad  no es algo tangible, aunque se siente en lo más profundo de nuestro ser y se irradia hacia el exterior creando una especie de aura casi visible a nuestro alrededor, que los demás pueden percibir, aunque a no todos les caiga bien. Tampoco es una meta a conseguir, sino una forma de vida o una actitud hacia la misma. Como siempre digo, uno puede decidir ser feliz o no. Suena raro, pero no lo es tanto. Hay tres cosas (sólo tres) que hacen falta para lograr la tan buscada felicidad:

  • Decidir querer ser feliz

  • Saber lo que uno desea de la vida

  • Poner todas las energías en conseguirlo

man jumping from a hill to another one

Decidir ser feliz

Me refiero a en verdad querer lograrlo, no sólo desearlo y quejarse de no poder serlo. Esto parece simple, pero es en realidad la parte más difícil. Es necesario adoptar una actitud optimista frente a la vida.

El primer paso consiste en saber que lo que uno quiere siempre es posible.

He leído muchísimos libros y visto vídeos que lo explican de diferentes formas, pero siempre llegan a más o menos la misma conclusión: el universo no es sólo materia y lo que uno desee lograr primero lo tiene que proyectar. Es decir, si uno desea ser una persona exitosa, debe creerse y comportarse como tal (y esto no quiere decir fingir). Si en el camino hay un tropiezo (todos los tenemos) no hay que deprimirse, hay que aprender del error y capitalizar la experiencia adquirida.

Supongo que más de una vez has cometido un error en la vida o tuviste una mala experiencia (yo por ejemplo, me fundí con mi primera empresa, por nombrar alguna). ¿Qué te cuentas a ti mismo de esa experiencia? ¿Es un mal recuerdo para ti o una experiencia que te enriqueció y fortaleció?

Saber lo que uno desea

Es claro que no todos buscamos lo mismo en la vida. Cada uno de nosotros tiene diferentes gustos, deseos y aspiraciones. No importa cuales sean lo tuyos, sino que los conozcas.

Me refiero obviamente a cosas profundas, no superfluas. Es decir, uno puede desear un nuevo celular o computadora, pero estoy seguro que eso no logrará la felicidad de nadie. 

 

Yo siempre supe, desde los 16 años más o menos, lo que quería de la vida, aunque con los años esas metas fueron cambiando (ampliándose o siendo más específicas). Para dar un ejemplo, pondré mi caso particular.  Mi primera meta era formar una familia bien constituida (una mujer a quien respete, admire y ame, unos hijos que me llenaran de amor y orgullo, y un hogar que fuera mi refugio de paz). Años más tarde (en época de facultad) me propuse ser independiente, tener mi propia empresa y lograr el éxito profesional. Nunca fui ambicioso, pero siempre quise tener un buen pasar económico (no necesito que me sobre demasiado, pero que no me falte). Mucho tiempo después, casi de casualidad, descubrí mi pasión en esta vida: viajar.

 

Lo anterior constituye, de alguna forma, mi concepto de la felicidad. Eso no significa que toda mi vida gire en torno a ello ni que sea siempre un cuento de hadas. Es decir, me gusta ir a desayunar afuera los fines de semana, salir a tomar algo o cenar en un restaurante dos o tres veces por mes, hacer ejercicio, cuidar mi salud, levantarme temprano para escuchar el cantar de los pájaros, etc., etc.

Todo eso es parte de mi forma de disfrutar de la vida, de acumular momentos felices (para que sean más que los otros), pero nunca olvido mis objetivos más importantes.

Redondeando, es muy difícil sentirse optimista y feliz cuando no se sabe lo que uno quiere de la vida. Yo he dedicado mucho tiempo meditando (en general en medio de la naturaleza: junto al mar, en la cima de un cerro, en un bosque, o donde sea que uno se sienta en paz con uno mismo) para pensar en mi vida, donde estoy, cómo llegué ahí y dónde debería ir a continuación.

Luchar por conseguirlo

Amor y pasión. Esa es la clave para lograrlo. Poner todas las ganas, el esfuerzo y la pasión en todo lo que uno emprenda.

 

Hay algunas cosas que dependen demasiado del azar (por ejemplo, conocer a la persona ideal para compartir el resto de una vida juntos). Yo creo que todos nos cruzamos a esa persona, pero no siempre nos damos cuenta o aprovechamos las oportunidades que se nos presentan. Hay que tener los ojos abiertos y confiar en que todo pasa por algo.

 

No todas las metas son tan difíciles de conseguir. Por ejemplo, viajar es algo que está al alcance de la mayoría. Obviamente requiere lograr determinado pasar económico, pero eso sería sólo otra meta a cumplir si lleva al objetivo deseado.

 

Sea como sea, aquí vuelve a hacerse presente el tema de la actitud. Sólo ciertos tipos de personas tienen lo que hace falta para perseverar, durante años si fuera necesario, para lograr el objetivo deseado. Como siempre dice Diego Dreyfus (un couch de vida que vale la pena escuchar):

«…te vas a morir, ¿qué vas a hacer al respecto?…». Esa frase se refiere a que sólo se vive una vez. Si no estás conforme con lo que tienes en la vida, ¿que esperas para cambiarlo?

Te voy a contar una breve historia…

 

Allá por el 2012, 17 años después de habernos casado y rondando ya los 40 años, con nuestra casa ya terminada y nuestros hijos ya adolescentes, pudimos concretar el viaje de luna de miel con el que siempre soñamos (se me cae una lágrima de emoción al recordarlo): conocer el caribe.

Ese resultó ser no sólo nuestro viaje soñado, sino el evento que nos cambió la vida. Descubrí que mi pasión en la vida era viajar (no podía quitarme una idea de la cabeza… si esto que estaba viendo era tan hermoso, ¿cuánto más había por descubrir?). Y lo mejor de todo: a mi esposa también la atrapó la misma pasión.

 

Inmediatamente después de terminado ese idílico viaje, comencé a pensar qué debía hacer para seguir viajando. Y no me quedé ahí. Hice planes, investigué, leí de todo, me suscribí a cuanto foro, aplicación o programa de vuelo creí que me sería de utilidad, cambié la forma en que manejaba los negocios de mi consultora, impuse un bono por vacaciones, en fin, todo aquello que podría ayudarme a cumplir mi objetivo: seguir viajando. Descubrí todos los trucos para comprar vuelos baratos, entendí que las vacaciones no deberían ser un evento estacional en temporada alta, los diferentes tipo de hospedajes, como y cuándo comprar, etc., etc.

Resumiendo, me convertí en lo que muchos de mis amigos consideran un experto en viajes. De hecho, creé un blog para ayudar a otros a conseguirlo y contar mis aventuras.

 

Al poco tiempo, comencé a lograr irme de vacaciones dos o tres veces al año. Luego, cada dos meses. Escapadas de 3 o 4 días hasta 10 días a lo sumo, intercalando un destino internacional con otro de cabotaje, para que los costos no sean tan elevados.

Hoy, 8 años después me encuentro viviendo en Valencia, España. Uno de los motivos por los que estoy aquí junto con mi familia es para viajar por Europa. Tuve que salir de mi zona de confort (vender mi casa, dejar una posición económica acomodada, amigos y todo lo conocido) para conseguir un nuevo objetivo. Créeme: valió la pena.

¿Vale la pena salir de la zona de confort?

 

Mi vida no es perfecta, lejos está de serla (realmente no sé siquiera qué cuernos significa una vida perfecta), pero puedo decir sin dudarlo que soy feliz. Además, sé por qué lo soy y cómo lo conseguí. Leo mucho y me intereso por diferentes aspectos de la vida. Creo tener la mente abierta y me gusta escuchar a los demás, conocer otras culturas y formas de vida (por eso mismo me apasiona viajar).

La vida no es una competencia. Por extraño que parezca a nuestra naturaleza competitiva, todos podemos ganar.

No vivo en una burbuja. Yo sé que hay muchas realidades diferentes, que a algunas personas les toca nacer en situaciones que no deberían existir. Tal vez esto se aplique sólo a cierto sector de la humanidad. Es triste e injusto, pero poco puedo hacer por modificarlo, más allá de colaborar con fundaciones que se proponen erradicar la pobreza extrema y la desigualdad de oportunidades en el mundo.

 

Ahora bien, lo más probable es que tú, que estás leyendo este artículo, provengas de más o menos lo que podríamos definir como «clase media» (media baja, media alta, no importa). Tienes obviamente acceso a Internet, a una computadora o un teléfono inteligente, por ende seguramente también a agua potable, comida, educación y probablemente cobertura médica. No sé cómo será tu hogar o tus amigos. Como sea, siempre debes tomar lo mejor de lo que se te cruce en el camino y aprender de lo que no lo sea. Dejar atrás lo que no sirva y progresar hacia lo que deseas lograr.

Así que nuevamente te pregunto: ¿piensas que vale la pena salir de la zona de confort?

La vida puede ser tan maravillosa como la puedas llegar a imaginar.

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