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¿Quieres iniciar un nuevo emprendimiento y no sabes por dónde empezar? Yo te puedo ayudar...

Muchas veces ocurre que tenemos ideas potencialmente geniales pero cuando pensamos en todo lo que hay que hacer para llevarlas adelante, se nos acaba el entusiasmo, nos abruma la tarea, nos sentimos perdidos y tal vez un poco deprimidos por no poder o saber cómo continuar, ¿cuál sería el siguiente paso a realizar? ¿cómo puedo llevar adelante esta idea, transformarla en un emprendimiento y alcanzar el éxito con mi producto?

¿Te ha pasado? ¿Te has hecho esas preguntas antes? Yo te puedo contar cómo llevar adelante tu emprendimiento y transformarlo en una aventura genial.

Te recomiendo que veas mi perfil de LinkedIn para saber quién soy, qué hice y por qué creo que puedo ayudarte. Sin embargo, casi lo único que tienes que saber es que hace más de 25 años que soy un emprendedor.

Allá por 1993, cuando creé mi primera empresa consultora de sistemas, junto con un amigo de la facultad, ambos recién recibidos como Licenciados en Informática, hice prácticamente todo lo que no hay que hacer. Sin embargo, pudimos llevar adelante la empresa y alcanzar cierto éxito y reputación en el mercado local, lo que nos permitió estar donde ahora estamos (estoy escribiendo estas líneas en mi estudio ubicado en un piso 13 con vistas al mediterráneo, y no digo esto con pedantería, sino para que sepas que lo logré y te puedo ayudar a que tú también lo consigas).

A veces pienso que hubiera sido genial recorrer ese camino nuevamente con todo lo que ahora sé al respecto. Sin embargo, eso tal vez haría que hoy sea otra persona y no quien soy, ya que creo firmemente que somos la suma de nuestro aprendizaje y nuestras experiencias.

Empecé diciendo que hice todo lo que no debía en mi primer emprendimiento. Resumiendo, lo que hice mal fue, entre otras cosas:

  • Crear la empresa sin una idea perfectamente clara de qué nos diferenciaría del resto (¿por qué creíamos que seríamos mejores o al menos que tuviéramos una buena oportunidad de competir?).

  • Inscribir la empresa como Sociedad de Responsabilidad Limitada (SRL), lo cual implicó una serie de gastos que no teníamos idea de cómo afrontar.

  • No contar con un plan de negocios (¿qué diantres sería eso?).

  • Iniciar el emprendimiento sin contar con un solo cliente (literal, ni uno) pero con gastos mensuales y recurrentes (realmente no sé cómo subsistimos).

  • Como no sabíamos bien qué era lo mejor, decidimos hacer de todo (desarrollar sistemas, vender hardware y dar cursos) y, obviamente, el que mucho abarca, poco aprieta: no éramos muy buenos en nada.

  • Ninguno de los dos teníamos idea de administración de empresas, marketing o técnicas de venta.

Como atenuante, tengo que aclarar que en aquel entonces contaba con apenas 23 años. Ahora que lo pienso, no teníamos posibilidad de durar ni 6 meses. Sin embargo, contra todo pronóstico, subsistimos. Seguramente te preguntarás por qué, o cómo lo hicimos.

El motivo fue que teníamos algunos de los requisitos fundamentales para ser emprendedor: la mente abierta, flexibilidad para adaptarnos, rapidez de movimiento y una energía/entusiasmo ilimitados.

Entendimos enseguida que algo no estaba bien, nos focalizamos en lo que hacíamos mejor: desarrollar software. Nos diferenciamos del resto, brindando un servicio personalizado y de alta calidad a una fracción del costo de la media del mercado (podíamos hacerlo porque éramos nosotros quienes hacíamos todo el trabajo). Eso le interesó a consultoras más grandes y empezamos a ser conocidos. Los negocios crecieron y comenzamos la siguiente etapa: crecer.

Esta siguiente etapa no careció de dificultades, ya que no teníamos experiencia ni una guía que seguir, pero esto ya es otro tema. Te voy a dar ahora una serie de consejos que yo hubiera valorado muchísimo en aquel entonces, los cuales deberías tomar como una guía general, no como un manual paso a paso.

1.- Armar un Plan de Negocios

Asumamos que ya tienes una idea más o menos clara del producto o servicio que quieres desarrollar. El siguiente paso sería escribir un plan de negocios. Te preguntarás por qué.

Uno escribe un plan de negocios por varios motivos: para presentar la idea a potenciales socios o inversores, para obtener un crédito bancario, etc..

Sin embargo, el motivo por el que debes hacerlo es para poner en claro tu idea y explorar todos los aspectos importantes del potencial negocio. Encontrarás modelos de planes de negocios en la web. Si el modelo es más o menos bueno, te obligará a analizar todas y cada una de las aristas del negocio.

2.- Primero lo primero: el Marketing

Sólo dos cosas venden: un muy buen producto o un muy buen marketing. De hecho, con una buena campaña de marketing, hasta los malos productos se venden, cosa que no ocurre a la inversa.

Si estás desarrollando un nuevo producto o servicio, difícilmente sea inicialmente el mejor del mercado y, aunque así lo fuera, si nadie lo conoce, nadie te lo va a comprar.

A lo largo de los años, muchos buscaron mi consejo para el desarrollo de un nuevo producto o servicio y, luego de contarme su idea y técnicamente cómo lo iban a hacer, yo les preguntaba, ¿pensaste en cómo lo vas a vender? ¿quién es tu cliente? ¿qué problema le estás resolviendo? ¿cómo vas a hacer para que descubra que tu producto existe? ¿cuál sería el precio de venta, es competitivo?

Siempre se quedaban pensando y minimizaban ese aspecto porque como muchos, se concentran en la parte técnica u operativa de la idea, creyendo que luego se venderá sola porque están construyendo algo extraordinario. Siento decir que nunca es tan simple. Incluso los grandes (Airbnb, Facebook, etc.), invirtieron muchísima plata en marketing antes de ser conocidos y alcanzar el éxito.

 

Mi consejo: busca un socio que sea experto en marketing y que le encante tu producto, que te brinde ideas geniales y se entusiasme tanto como tu. O, en su defecto, busca capital para contratar a una buena agencia de marketing.

 

3.- Un paso a la vez

Tienes que moverte siempre hacia adelante, pero no te apures, no trates de subir tres escalones juntos, porque lo más probable es que te caigas.

Primero, construye un prototipo del producto, luego lánzalo al mercado como beta o busca a alguien que le interese probarlo y se lo regalas sin costo a cambio de que te ayude a mejorarlo. No trates de construir el producto perfecto para una primera versión: nadie hace eso, es una pérdida de tiempo, dinero y esfuerzo.

Recién cuando tengas una versión paga de tu producto y algunos clientes, o cuando ya hayas vendido a una o dos empresas tu servicio, comienza a pensar en crear una sociedad. Inicia como una startup, no como una S.R.L. (como hice yo). Trata de gastar lo menos posible para maximizar los resultados. No te agrandes y contrates una flota de celulares o alquiles un piso en la mejor zona de tu ciudad, utiliza el capital que tengas de manera inteligente y discreta.

 

4.- Invierte tu tiempo en lo importante

Te preguntarás qué es lo importante. La respuesta es la misma para todo emprendedor, te lo aseguro: que tu negocio crezca.

En ese sentido, lo importante es que consigas más clientes, que tu producto se venda más. Aquí ya entramos en terreno del marketing y hay libros enteros al respecto. Lo que tienes que comprender es que tu tiempo es caro para tu empresa, que sólo tú serás capaz de reconocer las buenas oportunidades, cerrar los mejores tratos o hacer que tu producto/servicio se transforme en el mejor de todos. No dejes que el día a día te consuma, que lo urgente no oculte lo importante.

 

Hay muchos enfoques para encarar este tema. Yo prefiero el que tiene como dogma dar para recibir. Es decir, tienes que descubrir en qué eres bueno, en qué sentido eres el mejor en lo tuyo, lo que te hace único y especial: explótalo, regálalo sin esperar nada a cambio. El tiempo te recompensará.

5.- Aprende a delegar

Llegará un momento en el que ya no podrás seguir encargándote de lo importante porque las tareas administrativas, contables, de recursos humanos, de soporte o las que sean, exigirán tu participación. No caigas en este truco. Muy a tu pesar, vas a tener que empezar a delegar responsabilidades.

Yo sé que no es lo mismo algo hecho por uno mismo que lo que hace alguien más. Lo sé, pero tendrás que aceptarlo, sino no podrás crecer, ya habrás alcanzado el límite.

Lo único que nunca debes delegar es el control. Jamás confíes esa tarea a nadie. Es decir, si tienes un gerente administrativo, obviamente él se ocupará de la administración y tendrá responsabilidades sobre su área. Eso está bien, pero no puedes ser totalmente ajeno de lo que ocurre, sino un día te encontrarás con una desagradable sorpresa y para ese entonces, ya será demasiado tarde para resolverlo.

 

6.- Rodéate de los mejores

Tu empresa será tan eficiente como la gente que la conforme. Tu producto será tan bueno como el equipo que esté detrás del mismo. Trata de crear un equipo de gente extraordinaria y conseguirás resultados igual de extraordinarios.

De la misma forma, debes de proveerte de las mejores herramientas que te ayuden en tu gestión. Trata de que tu tiempo esté siempre bien aprovechado.

 

 7.- Disfrútalo, sino no tiene sentido

Este es el último, pero a su vez, el más importante de todos los consejos. Nunca olvides por qué creaste la empresa. Por qué desarrollaste ese increíble producto o servicio (y no me digas que para ganar dinero, porque eso es una consecuencia, no un fin, sino este artículo no es para ti).

Creaste ese producto porque tuviste una idea genial y era lo que querías hacer. Pues bien, disfrútalo!!! Si llegas a perder ese espíritu que fue el que te impulsó a empezar con todo esto, no habrás alcanzado el éxito, sin importar cuanto dinero ganes.

Deberías tener siempre presente que lo importante es el camino, no la meta. Si llegas a la cima, vas a descubrir que lo interesante fue el camino recorrido para alcanzarla.

 

Por otro lado, no dejes que tu proyecto se transforme en una obsesión. No pierdas de vista qué es lo que deseas de la vida. Por ejemplo, si tu pasión es practicar deporte o viajar, si trabajar 7×24, no te quedará tiempo para ello, por lo cual tampoco serás feliz, y eso tendrá un impacto negativo en tu empresa.

Mantener un balance entre tu tiempo laboral y de ocio es la fórmula para llegar a ser una persona exitosa.

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